Cristina Arenas ha inaugurado en la calle Mayor de Baltanás la nueva sede del estudio de arquitectura que puso en marcha hace once años, en un momento en el que la crisis económica había reducido las oportunidades laborales y comenzar una actividad propia exigía convertir los primeros encargos en un proyecto empresarial. El nuevo despacho ocupa una vivienda desocupada y que ha sido rehabilitada para albergar un estudio que ha crecido exponencialmente en 10 años.
Arenas dirige el estudio junto a Daniel del Amo, socio y responsable de la coordinación, gestión y seguimiento de las obras, además de contar con otra profesional incorporada al equipo y una red estable de colaboradores técnicos y empresas especializadas.. Desde Baltanás, el equipo desarrolla proyectos dentro y fuera de Castilla y León, con una manera de entender la arquitectura ligada a la cercanía, el conocimiento del territorio y la conservación de un patrimonio que, como ella recuerda, todavía sorprende a quienes llegan por primera vez al Cerrato.

La inauguración de la nueva sede llega después de once años de trayectoria. ¿Qué significa para ti abrir este espacio en la calle Mayor de Baltanás?
Significa continuar con lo que comenzamos hace once años y avanzar en aquella idea inicial. Hemos rehabilitado un edificio que estaba en desuso, un inmueble residencial que llevaba varios años en desuso, para convertirlo en la sede del estudio. Es un paso más dentro de un proyecto que comenzó poco a poco y que se ha ido haciendo cada vez más tangible.
Al principio todo era una idea, una posibilidad que queríamos desarrollar desde nuestro pueblo. Con el tiempo han llegado nuevos encargos, el equipo ha crecido y ahora podemos abrir las puertas de este espacio en la calle Mayor. Para nosotros supone seguir trabajando en el lugar en el que decidimos comenzar y en el que queremos continuar.
¿Cuándo nació tu interés por la arquitectura y por qué decidiste dedicarte profesionalmente a ella?
La arquitectura me apasionaba desde pequeña. Cuando viajábamos en coche, yo iba observando las casas, cómo estaban construidas y las diferencias que existían entre unas zonas y otras, para después comentarlo con mi padre. Siempre me llamó la atención la forma en la que estaban construidos los edificios y cómo podían cambiar de un lugar a otro.
Era algo que me salía de manera natural. Me interesaban las viviendas, sus formas y su relación con el entorno. Con el tiempo, aquella curiosidad se convirtió en la decisión de estudiar Arquitectura y dedicarme a una profesión que me permite transformar una idea en un espacio real.
¿Por qué elegiste Baltanás para iniciar tu actividad profesional?
Porque es mi pueblo y también el de mi marido. Mis padres tenían un restaurante en Baltanás y empezaron a surgir pequeños encargos y algunos trabajos por la zona. Cuando terminé la carrera estábamos en plena crisis y apenas había oportunidades laborales, así que, con el apoyo constante de Dani, decidimos comenzar nuestra propia andadura.
Mucha gente nos decía que estábamos locos, que cómo se nos ocurría abrir un estudio de arquitectura en Baltanás y que aquí tendríamos menos oportunidades. Yo siempre lo vi desde otro punto de vista. Creía en nuestra comarca y pensaba que, gracias a internet y a las posibilidades de desplazamiento, desde Baltanás podía desarrollar el mismo trabajo que otros compañeros realizaban desde una ciudad.
¿Cómo ha evolucionado el estudio desde aquellos primeros encargos hasta la apertura de esta nueva sede?
Comenzamos con encargos pequeños y fuimos dándonos a conocer poco a poco. En un principio estaba yo sola como arquitecta. Después empezaron a llegar proyectos de mayor dimensión, comenzamos a colaborar con ayuntamientos y fuimos ampliando nuestra actividad en obra nueva, rehabilitación, reformas y urbanismo.
La idea que teníamos se fue haciendo realidad. Hace tres años, Daniel del Amo se incorporó plenamente al estudio, reforzando las áreas de coordinación, gestión y seguimiento de las obras. Ahora trabajamos los dos junto a una tercera compañera y contamos con una red de colaboradores formada por aparejadores, interioristas y otros profesionales.
Al final hemos construido un equipo que nos permite ayudar a cada persona que se acerca al despacho. Intentamos escuchar qué quiere hacer, cuáles son sus necesidades y de qué manera podemos asesorarla durante todo el proceso. Un estudio de arquitectura atiende proyectos grandes, pero también problemas cotidianos que requieren una respuesta técnica y cercana.
¿Qué servicios ofrecéis actualmente?
Trabajamos en obra nueva, rehabilitación, reformas, eficiencia energética, informes técnicos, urbanización, diseño urbano y asesoramiento a municipios. Atendemos desde una persona que necesita un certificado de eficiencia energética o que ha detectado una grieta en su fachada hasta una familia que quiere construir su casa, una empresa que plantea una nueva sede o un ayuntamiento que necesita intervenir en una calle o en un espacio público.
La arquitectura abarca realidades muy diferentes. Puede tratarse de resolver un problema concreto en un edificio o de desarrollar un proyecto completo desde el inicio. Intentamos acompañar a cada cliente y buscar la respuesta más adecuada para sus necesidades.
¿Qué resulta más satisfactorio, comenzar un proyecto desde cero o intervenir en edificios y espacios existentes?
Ambas cosas tienen su parte interesante y gratificante. La obra nueva permite hacer posible el sueño de una familia o de un negocio que está comenzando y necesita un espacio para desarrollar su actividad. Poder acompañar a esas personas durante las distintas etapas, desde la primera idea hasta la ejecución, y ver cómo el proyecto se materializa es muy satisfactorio.
Por otra parte, intervenir en espacios existentes permite contribuir a la conservación de nuestro patrimonio. Hemos tenido la suerte de trabajar en barrios de bodegas como los de Baltanás y Astudillo, y cada actuación supone aportar un granito de arena para evitar que ese patrimonio se deteriore o termine desapareciendo.
Quienes vivimos en el Cerrato y tenemos la posibilidad de disfrutar de estos lugares los contemplamos como algo habitual, porque forman parte de nuestro paisaje diario. Sin embargo, la gente que viene de fuera se asombra ante la grandeza que existe en el interior de nuestra tierra. Esa mirada exterior también nos ayuda a valorar mejor lo que tenemos.

¿Qué papel ha tenido ADRI Cerrato Palentino en el nacimiento del estudio y en el proyecto de la nueva sede?
Ha tenido mucha importancia. Cuando decidimos emprender, hace ya once años, una de las primeras cosas que hicimos fue acercarnos a la oficina de ADRI Cerrato Palentino. Allí nos explicaron cómo podíamos preparar nuestro plan de negocio y nos orientaron sobre los pasos que debíamos seguir.
En aquel momento no había ninguna convocatoria de subvenciones abierta en ADRI, pero sí existía una ayuda de la Diputación de Palencia. Nos informamos, la solicitamos y pudimos beneficiarnos de ella. Para alguien que comienza, saber dónde acudir y cómo ordenar una idea resulta fundamental.
Ahora, cuando decidimos rehabilitar esta vivienda abandonada para convertirla en la sede del estudio, volvimos a recurrir a ADRI Cerrato Palentino. Nos ayudaron a analizar los pros y los contras del proyecto y nos fueron acompañando durante las distintas fases del proceso. Muchas veces tienes clara la idea, pero necesitas ayuda para saber cómo materializarla.
¿Qué puede encontrar en ADRI Cerrato Palentino una persona que quiere emprender en el medio rural?
Muchas veces sentimos miedo ante lo desconocido. Sabemos qué queremos hacer, pero no conocemos el primer paso, qué trámites debemos realizar, cómo elaborar un plan de trabajo o de qué manera puede sostenerse económicamente el proyecto.
En ADRI Cerrato Palentino pueden ayudarte a enfocar la idea, preparar el plan de negocio y analizar si resulta factible. También van a ser claros. Si consideran que el proyecto puede salir adelante, te ayudan a encontrar el camino y, si ven dificultades importantes, también te las explican.
Acudir a estas oficinas permite avanzar con mayor seguridad. El emprendedor tiene la idea en la cabeza, pero necesita convertirla en algo real. Para eso es muy importante contar con personas que sepan orientarte y decirte dónde debes acudir en cada momento.
La arquitectura se encuentra en continua transformación. ¿Cómo habéis incorporado los cambios relacionados con la eficiencia energética, la domótica y las nuevas técnicas constructivas?
Desde el principio hemos apostado por una arquitectura eficiente y sostenible. Trabajamos en edificios con un consumo energético casi nulo y en rehabilitaciones en las que intentamos mejorar al máximo el aislamiento y potenciar el uso de energías renovables.
La profesión exige estar pendiente de todo lo que aparece. Surgen nuevos sistemas, materiales y soluciones, pero también se recuperan técnicas tradicionales que siguen teniendo mucho valor. No podemos quedarnos únicamente con lo que se hacía hace unos años. La arquitectura obliga a continuar aprendiendo, innovando y estudiando qué alternativa funciona mejor en cada edificio.
Tanto en la obra nueva como en la rehabilitación intentamos que el resultado sea lo más sostenible y eficiente posible. Cada proyecto presenta unas condiciones diferentes y debe analizarse desde el principio para que esas decisiones formen parte de la arquitectura y no se conviertan en añadidos posteriores.
¿Qué diferencia a un estudio asentado en el medio rural de otro situado en una ciudad?
La cercanía. Conocemos a nuestros clientes, a los gremios de la zona y a las entidades locales. También tenemos una relación próxima con los técnicos que informan los proyectos. Todo eso permite ofrecer un servicio muy directo y conocer mejor el contexto en el que vamos a trabajar.
Además, estar en Baltanás no significa limitarse a proyectos cercanos. Podemos desplazarnos y desarrollar trabajos en otros lugares. Vivimos donde queremos, donde nos gusta y donde tenemos nuestras raíces, pero podemos trabajar en casi todo el territorio nacional.
Esa es una de las ventajas actuales. Podemos mantener nuestra vida en el pueblo, estar cerca de nuestra familia y de nuestro entorno y, al mismo tiempo, realizar proyectos en otros puntos. El medio rural no tiene por qué ser un límite para ejercer una profesión.
Además de trabajar sobre edificios, también intervenís en calles y espacios públicos. ¿Qué criterios seguís en estos proyectos?
La accesibilidad y la eliminación de barreras arquitectónicas son fundamentales. En algunos casos intentamos crear plataformas únicas que puedan servir tanto para peatones como para vehículos, diferenciando los distintos usos mediante los pavimentos.
También buscamos que exista una visión integrada. Los edificios y las vías públicas deben convivir y todo tiene que plantearse teniendo en cuenta al ciudadano. Una calle no debería ser únicamente un espacio por el que se transita, se pasa y después se olvida.
Las calles, las plazas y los barrios de bodegas necesitan ser vividos. Deben convertirse en espacios útiles, accesibles y relacionados con la vida del municipio. La intervención urbana tiene que permitir que las personas permanezcan, se encuentren y utilicen el espacio, además de desplazarse por él.

¿Qué papel puede desempeñar la rehabilitación de los cascos históricos en la conservación de los pueblos?
Tiene un papel esencial. Acabamos de terminar el Área de Regeneración Urbana de la zona norte de Astudillo, en la que se han rehabilitado 96 viviendas mediante la participación de la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento y el Ministerio.
Creo que es un resultado muy importante y que este tipo de programas debería potenciarse en otros núcleos urbanos. Estamos viendo cómo muchos pueblos y centros históricos pierden edificios y población. En ocasiones, para una familia resulta más sencillo comenzar desde cero en una parcela que rehabilitar una vivienda antigua.
Estos planes ayudan a que los vecinos apuesten por recuperar sus casas y contribuyen a evitar que los centros urbanos se deterioren. Rehabilitar una vivienda permite conservar el edificio, pero también mantener la vida dentro de las calles tradicionales del municipio.
Desde tu contacto directo con distintos pueblos, ¿cómo observas la evolución demográfica del medio rural?
Ha habido una pérdida demográfica importante y el envejecimiento de la población es una realidad. Sin embargo, también ha llegado gente a los pueblos y esa incorporación ha permitido frenar en cierta medida el descenso.
Yo animo a las personas a volver al pueblo porque ofrece calidad de vida. Vivir aquí no representa un atraso. Frente al estrés de las ciudades, el medio rural proporciona otras posibilidades que también deben valorarse.
Esa ha sido nuestra apuesta. Hemos decidido vivir aquí porque nos gusta, porque tenemos nuestras raíces y porque creemos que es posible desarrollar una actividad profesional desde Baltanás. Se puede emprender, trabajar y construir un proyecto de vida en un pueblo.
¿Qué dificultades encuentra actualmente quien decide emprender o poner en marcha una obra en el medio rural?
Uno de los grandes problemas es la falta de profesionales de la construcción. No hay suficientes albañiles y cuesta encontrar determinados gremios. Es una dificultad que ya existía hace unos años y que continúa condicionando los proyectos y los plazos de ejecución.
También está la burocracia. Muchas personas tienen una buena idea, pero terminan desanimándose porque desconocen los trámites, no saben dónde acudir o encuentran procedimientos demasiado complejos.
Desde las instituciones habría que explicar mejor cómo se deben hacer las cosas y conseguir que la información resulte más accesible. Sería útil contar con fórmulas parecidas a la antigua ventanilla única, donde una persona pudiera acudir a un mismo lugar y recibir una orientación completa.
¿Qué consejo ofrecerías a una estudiante de Arquitectura que quisiera abrir su propio estudio?
Le diría que tenga ilusión y ganas de creer en aquello que realmente le gusta. Poder trabajar en lo que te apasiona es un privilegio, aunque para conseguirlo hacen falta muchas ganas de trabajar y mucha fuerza para emprender.
Hay momentos en los que nada resulta fácil. Por eso también es importante contar con personas que te apoyen, desde la familia y los amigos hasta las instituciones que pueden orientarte durante el proceso.
La animaría a seguir su sueño y a luchar por él. Poder trabajar en aquello que realmente te gusta es una de las mayores suertes que te pueden tocar.
¿Qué proyectos han marcado un antes y un después en tu trayectoria?
Han sido muchos, porque cada proyecto tiene algo especial, pero recuerdo uno que nos hizo mucha ilusión y que llegó al principio de nuestra andadura. Era un edificio de consumo energético casi nulo encargado por unos amigos que también estaban comenzando su propio proyecto.
Trabajamos junto a una empresa constructora con la que colaboramos habitualmente. Había una ilusión compartida por emprender, por comenzar un nuevo reto en el Cerrato y por desarrollar un edificio en el que la sostenibilidad estuviera presente desde el principio. Tanto ellos como nosotros nos encontrábamos en un momento vital parecido, comenzando una nueva etapa.
También han sido muy importantes los trabajos en los barrios de bodegas y el Área de Regeneración Urbana de Astudillo. Cada uno de esos proyectos ha aportado algo diferente y nos ha permitido intervenir en el patrimonio, en la vivienda y en la transformación de los municipios.
¿Qué sientes cuando pasas junto a una vivienda proyectada por ti y ves que ya está terminada y habitada?
Es una satisfacción muy grande. Durante el proyecto imaginas cómo puede quedar, tomas decisiones y ves cómo se va ejecutando. Cuando compruebas que el resultado se parece a aquello que habías pensado y que las personas ya están viviendo allí, todo se vuelve más real.
Es como ver materializado algo que durante mucho tiempo estuvo en planos, ideas y conversaciones. Cuando el edificio empieza a formar parte de la vida de sus habitantes, el sentimiento es precioso.
¿Cómo te gustaría que evolucionara el estudio durante los próximos diez años?
Me gustaría seguir en la misma línea. Si podemos ampliar el equipo, hacer crecer el estudio y conseguir que más personas vengan a vivir y trabajar a Baltanás, sería fabuloso.
Sobre todo, quiero que podamos continuar viviendo de aquello que nos gusta y ayudando a la gente en cada una de sus necesidades. Puede tratarse de realizar un certificado de eficiencia energética, resolver un problema en una fachada, proyectar una nueva sede empresarial o diseñar la vivienda de una persona que quiere quedarse en el pueblo.
Ese es el sentido de nuestro trabajo, acompañar a las personas, resolver sus necesidades y continuar ejerciendo la arquitectura desde el lugar en el que hemos decidido vivir.
ADRI CERRATO PALENTINO. La Asociación para el Desarrollo Rural Integral del Cerrato Palentino (ADRI Cerrato Palentino) es una entidad sin ánimo de lucro constituida el 20 de octubre de 2000. Su objeto es promover el desarrollo económico, social y cultural de la comarca, potenciando sus recursos y valores endógenos. La organización integra a ayuntamientos, instituciones, asociaciones, empresas, cooperativas, organizaciones profesionales agrarias y otros agentes socioeconómicos.
Como Grupo de Acción Local, ha gestionado los programas PRODERCAL 2000-2006 y LEADERCAL 2007-2013. Posteriormente ha ejecutado el programa LEADER 2014-2020, que ha finalizado en los años 2022 y 2023. Actualmente gestiona el LEADER 2023-2027, cuya convocatoria de ayudas ya está en marcha.
Para llevar a cabo estas actuaciones, ADRI cuenta con un equipo técnico especializado. La asociación aplica la estrategia bottom-up, basada en la participación de abajo a arriba, que permite diseñar una estrategia común y tomar decisiones que reflejan las necesidades y prioridades de la población y de los agentes socioeconómicos del territorio.
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Para más información, gestión de entrevistas y petición de materiales: 616637857






